Adíctos Anónimos

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¡Mucho gusto! Soy Nayara y soy una adicta. Pero… ¿Adicta a qué?

Pocos años atrás empecé a ser adicta a los programas de televisión (en ese momento no existía Netflix, solo aquellas páginas web piratas que toman mucho tiempo para ingresar), y siempre que me era posible, gastaba mucho de mi tiempo al frente de la pantalla de mi computador. En fin, realmente disfrutaba ver esos shows televisivos, en especial, los veía en mi tiempo libre. No obstante, mi adicción empeoró cuando compré una tablet e inicié a ver tales programas mientras trabajaba.

A menudo me decía a mí misma que debía detener este hábito, pues interfería con algunos aspectos de mi vida. Algunas veces ni siquiera podía orar o leer la Biblia porque mi mente estaba concentrada en especular lo que sucedería en el próximo episodio televisivo. Deje a un lado la oración para saber lo que sucedería con la trama de mi serie.

Un día, tomé la firme decisión de abandonar estos programas televisivos, y por un tiempo lo logré. Empecé a concentrarme en mi estudio bíblico y oraciones diarias. Hasta hice un cronograma mensual de oraciones intercesoras, realmente fue una hermosa experiencia.

Pero, cualquier cambio que emprendemos con nuestras fuerzas nunca llega muy lejos. De este modo, una clave y usuario de Netflix fueron los desencadenantes para que mi adicción regrese incluso con mayor fuerza que antes. Tuve acceso a cualquier clase de shows en cualquier momento del día. Todo lo que quería, lo tenía en el momento que deseaba, sin demora ni interrupciones. Inicié de poco en poco, pero no me tomó tanto tiempo para empezar a sentir que estaba viviendo una vida de ficción.

Llegué al punto en el que, literalmente, pasaba todo el día mirando Netflix. Lo miraba cuando trabajaba e incluso manché la pantalla de mi celular porque lo usaba para ver mis shows mientras cocinaba y luego cuando comía. A menudo veía las series en el gimnasio cuando usaba la caminadora para hacer ejercicio, y sí, hasta en la bañera. ¡Amigos! no me juzguen. Necesito mostrarles cómo era mi vida en aquel entonces. Tomo aliento para hacerlo. Mi vida por completo giró alrededor de la ficción, pero solo yo lo sabía. Siempre traté de esconder este comportamiento de mi esposo porque, como cualquier adicto, no quería que me viera en ese estado.

Mi estudio y oración personal decayó y encontré muy difícil concentrarme para continuar con estos hábitos.

En un lugar muy profundo, yo sabía que necesitaba un cambio, pero no tenía la fuerza para lograrlo con mis fuerzas, así que siempre lo posponía. Un día me di cuenta que mi vida negativamente estaba afectada por esta causa. Sentí como temas tales como asesinatos, traiciones, homosexualidad, decepción y brujería se volvieron asuntos normales para mí. Esta realidad me hizo sentir mucha tristeza, por lo que tomé esta oportunidad para pedir ayuda. ¿Pero a quién? Al Único que abrió mis ojos para que pueda ver.

Era el inicio de cuarentena cuando hablé seriamente con Jesús. Sinceramente le abrí mi corazón. Le dije lo mucho que amaba ver estos shows televisivos y que nunca sería capaz de abandonar esta adicción sola. Le dije que a pesar de esto, estaba dispuesta a permitirle a Él trabajar en mi vida a través del Espíritu Santo. Cada mañana le pedía fuerzas para vencer este vicio poco a poco, y hoy, para la gloria de Dios, me siento libre. Siento que mi alma ha sido purificada. Han pasado varios meses desde que no he visto cosa alguna que me aparte de Jesús, ya no lo hago ni he sentido el deseo volverlo a hacer. En lugar de continuar con este mal hábito, me encaminé a mirar cosas edificantes, cosas que me ayudarán a conseguir un buen futuro y vida eterna.

Quizá tú no te encuentres en la misma situación que yo. Quizá pienses: “Oh, pero yo no soy así. Soy capaz de controlar mis hábitos”. Comprendo. Cada uno conoce sus propios límites, pero en algunas ocasiones nosotros mismos no comprendemos qué es lo mejor para nosotros. Preséntate ante Jesús y habla con él, muéstrale con sinceridad aquello a lo que eres adicta y te ha separado de Él. Presta especial atención a lo que lees, escuchas y miras, evalúa tu situación y reconoce si estas acciones han influido para mal en tu vida separándote de nuestro Padre celestial. Si este ha sido el caso, has lo que yo hice, habla con Jesús y suplica por ayuda. No será fácil rendir tu voluntad, pero es posible con Cristo. Él te llenara de poder y fuerzas para cambiar desde el momento en el que reconozcas tu imposibilidad para cambiar por ti misma.

Sea cual sea tu adicción o dificultad, no te rindas. Ten presente las palabras del Apóstol Pablo en la carta a los Efesios 6:13: “Por lo tanto, pónganse toda la armadura de Dios, para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza.” En este texto encontramos la esperanza de la victoria. Dios es el ÚNICO que nos capacita para vencer. Él nunca nos abandonará en nuestra lucha contra las trampas de Satanás. Sé consciente de tus limitaciones y acepta el poder de lo alto, pues Dios nos da el poder para ser vencedoras en Él.

Por su gracia, puedo decir “¡Un gusto en conocerte! Soy Nayara, y ya no soy una adicta.”

Nayara es una talentosa artesana y emprendedora. Vive en minas Gerais, Brasil, con su esposo.

1 thought on “Addicts Anonymous”

  1. Oi Nayara gostei muito do seu texto, me identifiquei um pouco, quando eu tinha 17 para 18 anos, era bem viciada em séries de drama, em 2015, depois mais tarde em 2019, substituir a série dramática para uma série de vida simples e calma, gostei muito de ver Heartland ´´terra do coração´´. Depois só vi alguma série ou filme por causa das minha irmãs, tenho mais 3 irmãs, de idade bem próximas, então gostamos de ver juntas, em dupla ou as 4 mesmo. Não podemos deixar que essas coisas tomem tempo no lugar da nossa comunhão com Deus.

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