Las Raíces Del Respeto

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Adán y Eva tuvieron la capacidad de criar hijos que fueran, física, emocional y espiritualmente perfectos. Pero, una vez que el pecado entró en el mundo, educar a sus hijos se volvió un reto difícil de llevar a cabo. No obstante, Dios otorgó a sus hijos preciosas lecciones de enseñanza, las cuales son aplicables hasta para nuestros días. A continuación, estudiaremos acerca de tales consejos ayudándonos con la Biblia y el Espíritu de Profecía.

En Jueces 13:4-5 un ángel se apareció ante Manoa y su esposa con una promesa e instrucciones: “Cuídate de no beber vino ni otra bebida fuerte, ni tampoco comas nada impuro, porque concebirás y darás a luz un hijo. No pasará la navaja sobre su cabeza, porque el niño va a ser nazareo, consagrado a Dios desde antes de nacer. Él librará a Israel del poder de los filisteos.” En Lucas 1:15, el sacerdote Zacarías fue visitado por un ángel con la misma promesa y guía: “Porque él será una gran hombre delante del Señor. Jamás tomará vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde su nacimiento.”

Elena White añade:

“Las palabras dirigidas a la esposa de Manoa contienen una verdad que las madres de hoy harán bien en estudiar. Al hablar a esta madre, el Señor habló a todas las madres ansiosas y afligidas de aquel tiempo, y a todas las madres de las generaciones sucesivas. Sí, cada madre puede comprender su deber. Puede saber que el carácter de sus hijos dependerá más de sus hábitos anteriores a su nacimiento y de sus esfuerzos personales después del nacimiento, que de las ventajas o desventajas exteriores.”

Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 210-211

Ella continúa:

“Dios tenía asignada una importante obra para el hijo prometido de Manoa, y para asegurarle las cualidades necesarias para realizar esa obra, los hábitos de la madre tanto como del niño tenían que ser cuidadosamente regulados. […] El niño sería afectado para bien o para mal por los hábitos de la madre. Ella misma debía gobernarse por principios y practicar la temperancia y la abnegación, si había de procurar el bienestar de su niño.

La Temperancia, p. 92

En estos párrafos se muestra con claridad la importancia prenatal y preparación de los padres, especialmente para la madre, no solo cuando está embarazada, sino antes de la concepción. ¿Es así como lo ve Dios?

“Muchos padres creen que el efecto de las influencias prenatales es cosa de poca monta; pero el Cielo no las considera así. El mensaje enviado por un ángel de Dios y reiterado en forma solemnísima merece que le prestemos la mayor atención.”

El ministerio de curación, p. 253

¿Sabes qué es lo más interesante acerca de las pautas divinas? Que estas fueron dadas mucho antes de que la ciencia se dedicara a investigar sobre estos temas. Cuando Elena White vivía, los estudios psicológicos y psicoanalíticos se concentraron en los aspectos de la vida adulta. Solamente después de la década de los 70´s iniciaron las investigaciones que prestaron atención especial a la influencia de la madre en su bebé durante la gestación. Este hito fue llamado psicología prenatal o perinatal. Sin embargo, no fue hasta los 90´s que la Asociación de Psicología y Salud Pre y Perinatal se estableció en Norteamérica. ¡Es maravilloso ver cómo Dios siempre da a sus hijos conocimiento adelantado a los estudios científicos de este mundo!

Ahora, ¿qué tiene todo esto que ver con el respeto? La sociedad actual carece de valores morales; la violencia reina por doquier, sentimos un constante abuso de las autoridades, cada día somos testigos del irrespeto, especialmente en la naturaleza debilitada por tales acciones: agua, suelo, y aire contaminados. Naciones que buscan alternativas para detener la situación, cuando el primer paso para ello es dejar de producir contaminación. ¿Por dónde debemos iniciar?

El vientre materno es el primer hogar que los humanos habitan. Es `bien sabido´ que todo inicio no solo es poderoso, sino que también es decisivo. La poderosa `huella´ de la nueva vida impresiona [define] la trayectoria de la existencia individual. Lo que se experimenta desde los primeros momentos de vida física en el planeta, incuso desde la concepción, es como huellas talladas en cemento fresco que son difíciles de borrar.

Nueve meses para salvar al mundo

¡Comprendamos lo profundas que son estas palabras y cómo ellas confirman todo lo que ha sido mencionado!

En 2012, en la cumbre de Río +20, Julie Gerland, representante de la OMAEP (World Organization for Prenatal Education Associations) (Organización Mundial de Asociaciones de Educación Prenatal) resaltó la capacidad que la mujer posee para formar a un individuo, y afirmó que invertir en el bienestar y estado de ánimo de las embarazadas es salvaguardar el futuro.

Los niños cuidados desde el vientre, quienes han recibido cuidado neurofisiológico, tienden a desarrollar un cerebro sano (saludable, robusto) y están predispuestos a la empatía, creatividad compasión y respeto por la vida (parentesco con la vida) en todas sus formas.

Tomado de: Nueve meses para salvar al mundo

Al mirar a tu alrededor, ¿es posible ver la realidad de estas palabras? El mundo está lleno de niños, adolescentes, jóvenes enfermos física, emocional y espiritualmente; hijos lastimados y padres enfermos. El pecado, con estos resultados desastrosos, ha pasado a través de los padres hacia sus hijos por generaciones, dejando una desafortunada cadena de destrucción, infelicidad e irrespeto por Dios, nuestro prójimo y por nosotros mismos.

Apelo a ti que no eres madre aún pero quieres serlo en algún momento: este es el momento para prepárate. Estudia, lee y ora y pide la ayuda del Espíritu Santo para que transforme tu mente y tu cuerpo a fin de que seas capaz de educar a tus hijos desde el vientre materno para que puedan amar a Dios, a su prójimo y a la creación de Dios. Si ya te has convertido en madre pero no has puesto en práctica estos consejos de enseñanza, no te desanimes. Empieza a estudiar y busca la ayuda y misericordia de Dios para corregir lo que está a tu alcance y redimir el tiempo. Si tus hijos ya crecieron, y su educación ya no está a tu alcance, si no sabes qué hacer, recuerda que Dios no toma en cuenta el tiempo de ignorancia. Pero continúa orando, estudiando y busca diligentemente convertirte en una fuente de bendición para tus hijos a través de tu propia vida; muéstrales un testimonio del poder transformador de Jesús.

La maternidad es la mayor responsabilidad encomendada a los mortales. Existen muchas cosas que discutir y reflexionar sobre el tema, pero eso deseamos escucharlo de ti. Cuéntanos si fue de ayuda este artículo y qué te gustaría leer para la próxima ocasión. ¡Estaré muy complacida de leer la opinión de cada una!

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